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Cosas que nunca te dije…

5 febrero 2010

Esta es una carta inventada, inspirada en el trabajo de Xavier Guix, que me gustaría que un jefe mandase a sus empleados y que los empleados mandasen a su jefe. Cuando te encuentras con directivos y enfrentas estos temas, estas cosas salen a la luz, pero claro no se puede  decir.

Querido empleado hoy he tomado consciencia que tenemos un problema. No nos entendemos y si seguimos así, esto no tendrá camino de retorno. Esto nuestro, que no nos ponemos de acuerdo ya no es tu culpa, ni mi culpa; los dos somos responsables pero yo asumo dar un paso adelante y plantear algunas cosas que nunca te digo.

Asumo que muchas veces no sé si soy yo como persona, como rol o como personaje quién habla contigo, y asumo que esto confunde y no deja el marco claro de nuestras relaciones, ni la profesional ni la personal. Sé que con esto te confundo porqué nunca sabes quién tienes delante ni cómo responder.

Asumo que soy el jefe pero eso no hace que mi verdad sea más verdad que la tuya, asumo que mi mapa del mundo es mío y aunque me haya sido útil en innombrables ocasiones, no por eso tu estas equivocado. Los dos podemos construir una verdad compartida, donde todas nuestras cosas tengan lugar. Espero que podamos mantener un vínculo que nos permita estar de acuerdo en que no siempre estaremos de acuerdo y aún así seguir juntos un paso más.

Asumo que me empecino en mis ideas, más veces de las necesarias, y no dejo que nadie intente convencerme o mostrarme otros caminos. Sé que esto hace que mi equipo se pierda y aleje de mí. Sé que me pasa y que muchas veces funcionar así me aleja de las personas y me hace sufrir y genero sufrimiento.

Asumo que lo que digo y cómo lo digo coincide muchas veces, y otras no; sé que esto os despista y que os hacer perder tiempo y mucha energía interpretando cuál era mi intención real.

Asumo que los gestos, el lenguaje del cuerpo, y el tono de la voz le dan a las palabras el contexto necesario para ser entendidos de forma clara, lo asumo y también lo olvido.

Pues bien, aunque asumo todo esto, y más cosas que te contaré en otra carta ¿ahora qué hacemos? Te propongo que clarifiquemos un poco lo que tu esperas de mí y yo hare lo mismo contigo, así los dos sabremos a qué atenernos más allá de la persona y del rol que desempeñamos; si clarificamos las expectativas que uno tenemos del otro nos ayudará a entendernos mejor.

Te propongo que nos demos una oportunidad, y si bien tenemos nuestro filtro particular, vamos a ver cómo hacemos para que eso sea una riqueza y no una limitación.

Por una vez vamos a intentar, que no sea ir más rápido  sino hacerlo mejor.

Hasta pronto

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